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El origen del Huehuetl y el
Teponaztli.
El origen de estos instrumentos era considerado por los aztecas como divino, no solo eran sus instrumentos musicales sino que también eran considerados ídolos. En 1939 apareció un reportaje en el
Musical Quarterly, escrito por Rodny Gallop, el cual describía como algunos indígenas mantenían la veneración a sus Teponaztlis.
Un caso reportado era el del tambor de San Juan Acingo en Tepoztlan y Xico, esta adoración era mas fuerte en las sierras de Puebla e Hidalgo. En una villa llamada Xolotla un jefe brujo guardaba un Teponaztli cubierto con un vestido como si fuera humano en necesidad de protección. Se decía que cuando el sacerdote de la iglesia de la villa se descuidaba el Teponaztli era introducido en la iglesia y escondido detrás del
altar para venerarle con discrecion.
La leyenda del Huehuetl y el Teponaztli
Los antiguos dioses mirando que no podían prevalecer en su lucha ante el nuevo sol, los dioses de Teotihuacan en desesperación decidieron sacrificarse, Xolotl, fue nombrado encargado para llevar a cabo los sacrificios, le abrió el pecho a cada uno con una cuchilla y saco el corazón, después se suicido. Con esto se calmo el enojo del sol.
Cada uno de los dioses dejo su vestuario sagrado a un sacerdote que le haya adorado. Los sacerdotes ante la pesada responsabilidad por tan sagradas reliquias guardaron las vestimentas muy celosamente. Aunque los sacerdotes tenían las vestimentas sagradas su pena por la muerte de sus dioses seguía creciendo hasta ser insoportable, por lo cual decidieron hacer una peregrinación con la esperanza de encontrar consuelo en algún lugar.
Después de viajar juntos por algún tiempo se separaron y un sacerdote viajo hacia la costa. Cuando arribo al océano se encontró con Tezcatlipoca, señor de la vida, quien le instruyo que procediera hacia la corte del sol, y que pidiera al sol instrumentos musicales. Con canciones e instrumentos musicales seria más apropiado alabar a su nuevo dios.
Para asistirlo en este largo camino a la corte del sol, varios animales del mar entre ellos tortugas, ballenas y vacas marinas, formaron un puente para que el apenado sacerdote pasara sobre de ellos. Cuando el sacerdote arribó a la corte del sol explico los motivos de su visita. El sol no quería perder a sus seguidores y prohibió a todos sus siervos escuchar al sacerdote.
Pero el sacerdote fue tan elocuente y sincero que dos de los siervos del sol lo escucharon, uno era Huehuetl y el otro Teponaztli. Por desobedecer, el sol los castigo y los mando a la tierra
convertidos en tambores acompañando al sacerdote y desde entonces residen
en la tierra venerando a los dioses con la esperanza de ser perdonados algun
dia, y por esta razón el sonido del Huehuetl y el Teponaztli
es muy triste.
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